28 mayo 2008

¡Quiyos! ¡He vuerto de Zeviya!

Estoy batiendo mi propio récord. Casi quince días sin actualizar.

La razón es que la semana pasada estuve organizando la participación de mi empresa en un congreso (suena importante, pero en realidad lo que tuve que hacer fué asegurarme de que las empresas de transportes no mandasen nuestras máquinas a Siberia) y de jueves a domingo, hacer acto de presencia en dicho congreso.

La parte buena es que era en Sevilla. La parte mala es que el trabajo era full-time, en el sentido más estricto del término (conseguí quedar con Mailema prácticamente el último día a última hora, y por los pelos).

Esta es la que mi jefe llama "mi pinta flamenca" (será por los volantes...)

Cómo no, en cuanto llegué a Sevilla empezó a llover (y las casualidades no existen...) pero pude al menos darme un paseíllo. Y he comprobado que... en ocasiones veo carteles... pero esto se está convirtiendo en una costumbre, y este blog ¡no va sólo de carteles, aunque lo parezca!
Éste sigue la misma lógica que el "mulinillo"; si venden carne, será una "carnecería", ¿no?

15 mayo 2008

Más carteles.

El domingo, cuando Peter me sacó a pasear, vi este cartel en la calle:
Tardé unos momentos en darme cuenta de que "encualquiraria" era "en cualquier área", pero como el chico es extranjero y el español no es su lengua materna, es perdonable.


Aunque, por la misma regla de tres, el que redactó este cartel tampoco usa su lengua materna, y, sin embargo, al verlo, me sangran los ojos:

Lo mejor es el comentario del toldo de abajo:

10 mayo 2008

Si no sabes escribir, ¿¿pa' qué lo haces??

¿Os acordáis de aquella ferretería donde el dueño ponía carteles surrealistas en el escaparate? Pues hemos vuelto a pasar por allí:


Como decía Jesulín: en dos palabras, "Im-presionante".
Claro, si muele, debe ser un "mulinillo". Supongo que cuando a este señor le duele algo, también le dirá al médico: "Tengo un DULOR"...
Sin comentarios...
Es bueno saberlo, porque si meto estas potas en una alacena con otras, no quiero que se peguen. No tolero la violencia en mi cocina.


Y ésta es la mejor:

Se ve mal, pero en el escaparate es un cartel enorme y glorioso: "La olla de ARGUILLANO".