Escenario: La cocina. ProtoDogKiller y Mar engullen la comida duramente ganada con el sudor de ambas frentes mientras Peter les contempla expectante, a ver si cae algo.
En la tele han terminado de relatar las desgracias del mundo y empieza la crónica deportiva. Aparecen unas imágenes, ralentizadas para darles un efecto más dramático, de un portero que recibe un botellazo. El portero se tira al suelo y da tres vueltas de campana; las dos primeras, auténticas, la tercera, claramente gratuita. Le atienden los servicios médicos y le sacan en camilla. El portero se retuerce de dolor.
La siguiente imagen que aparece es la comparecencia del portero ante los medios de comunicación. Muy digno y muy serio, luciendo en el pómulo una tirita cuadrada como las que las mamás le ponen a los niños en las rodillas. Declara que el equipo contrario no se ha puesto en contacto con él en ningún momento ni se han interesado por "su estado". Aparecen los aficionados indignados, proclamando la terrible afrenta que se le ha hecho.
Mar pestañea, confusa.
- Pero ¿qué le han hecho? - pregunta.
- Le han dado un botellazo. - explica ProtoDogKiller.
- Ya. Ya lo he visto. Pero aparte de eso, ¿qué más le han hecho?
- ¿Pero tú sabes lo que duele que te tiren algo desde tanta distancia? Que coge velocidad y duele más...
- Pues mucha pupa no le habrán hecho, que lleva una tirita.
- Pero es que aún encima, le han abucheado. Y los del Betis ni se han preocupado por él. -ProtoDogKiller me mira con cara de "no tienes ni idea de lo que podemos sufrir los hombres" (y que conste que no le gusta el fútbol).
- Ah. Y este hombre ¿ha tenido alguna vez un trabajo de verdad? Es decir, quería verlo yo en un andamio. ¡A cavar zanjas, lo ponía yo, a la reina del drama ésta! - Mar empieza a coger carrerilla. ProtoDogKiller se lo ve venir, pero afortunadamente es hora de volver al currelo y Mar se tiene que ir sin soltarle la filípica que sí os voy a soltar a vosotros:
¿Os acordáis de aquel año en que Carlos Sainz estaba ganando el Campeonato Mundial de Rallies y en el último, el Rally de Inglaterra, se le quedó el coche tirado a quinientos metros de la meta? ¿Os acordáis de cómo se quedó? Tras intentar todo lo posible por resucitar el motor, sin decir una palabra, se fué a sentar en un prado, él solo, y cuando volvió, dijo: Bueno, pues otra vez será.
Si sabéis algo de rallies, podréis saber lo que cuesta conseguir lo que él consiguió, los riesgos que corres (porque si te despeñas con el coche sí te puedes hacer pupita de verdad), lo poco que te pagan en comparación al esfuerzo y lo que puede doler moralmente llegar al final, con todo ya ganado, y que por quinientos metros, después de tantos kilómetros, se lleve otro el campeonato que te ha costado ganar un año entero.
Pues lo siento, pero en comparación, un tío con una tirita no me da pena.
En la tele han terminado de relatar las desgracias del mundo y empieza la crónica deportiva. Aparecen unas imágenes, ralentizadas para darles un efecto más dramático, de un portero que recibe un botellazo. El portero se tira al suelo y da tres vueltas de campana; las dos primeras, auténticas, la tercera, claramente gratuita. Le atienden los servicios médicos y le sacan en camilla. El portero se retuerce de dolor.
La siguiente imagen que aparece es la comparecencia del portero ante los medios de comunicación. Muy digno y muy serio, luciendo en el pómulo una tirita cuadrada como las que las mamás le ponen a los niños en las rodillas. Declara que el equipo contrario no se ha puesto en contacto con él en ningún momento ni se han interesado por "su estado". Aparecen los aficionados indignados, proclamando la terrible afrenta que se le ha hecho.
Mar pestañea, confusa.
- Pero ¿qué le han hecho? - pregunta.
- Le han dado un botellazo. - explica ProtoDogKiller.
- Ya. Ya lo he visto. Pero aparte de eso, ¿qué más le han hecho?
- ¿Pero tú sabes lo que duele que te tiren algo desde tanta distancia? Que coge velocidad y duele más...
- Pues mucha pupa no le habrán hecho, que lleva una tirita.
- Pero es que aún encima, le han abucheado. Y los del Betis ni se han preocupado por él. -ProtoDogKiller me mira con cara de "no tienes ni idea de lo que podemos sufrir los hombres" (y que conste que no le gusta el fútbol).
- Ah. Y este hombre ¿ha tenido alguna vez un trabajo de verdad? Es decir, quería verlo yo en un andamio. ¡A cavar zanjas, lo ponía yo, a la reina del drama ésta! - Mar empieza a coger carrerilla. ProtoDogKiller se lo ve venir, pero afortunadamente es hora de volver al currelo y Mar se tiene que ir sin soltarle la filípica que sí os voy a soltar a vosotros:
¿Os acordáis de aquel año en que Carlos Sainz estaba ganando el Campeonato Mundial de Rallies y en el último, el Rally de Inglaterra, se le quedó el coche tirado a quinientos metros de la meta? ¿Os acordáis de cómo se quedó? Tras intentar todo lo posible por resucitar el motor, sin decir una palabra, se fué a sentar en un prado, él solo, y cuando volvió, dijo: Bueno, pues otra vez será.
Si sabéis algo de rallies, podréis saber lo que cuesta conseguir lo que él consiguió, los riesgos que corres (porque si te despeñas con el coche sí te puedes hacer pupita de verdad), lo poco que te pagan en comparación al esfuerzo y lo que puede doler moralmente llegar al final, con todo ya ganado, y que por quinientos metros, después de tantos kilómetros, se lleve otro el campeonato que te ha costado ganar un año entero.
Pues lo siento, pero en comparación, un tío con una tirita no me da pena.
